I
Abandonaron el océano los peces
en el silencio que cubre los mares
como un velo.
La risa, los colores
que amanecían blancos para buscar su esencia.
El día, que se posaba entero
sobre la declinación frágil de las horas.
Se fueron.
Permanecen estrellas,
el espejo de agua calma
que devuelve un resplandor desconocido.
Parado sobre la última piedra
horadada en este ensueño
No quiero saber por qué grita la noche.
Solo descifrar el grito.

No hay comentarios:
Publicar un comentario